miércoles, 6 de enero de 2010

El guardabosques



Cierta tarde me extravié en el bosque: de pronto vi a un tipo solitario, que cargaba un rifle.
-¿Qué hace usted aquí? me preguntó el hombre, cuyas arrrugas faciales delataban muchos días y noches de experiencia.

-Sólo estoy paseando.

-Siga no más. Pero tenga cuidado. Parece que hay un lobo cerca-.

Pese a lo solemne de su voz, la afirmación me pareció inverosímil. ¿Lobos? pensé. "No lo creo".

Seguí caminando, despreocupado, desenfadado. Era otro aburrido domingo de esos en que dan ganas de morirse o de borrarlo del calendario para volver al horrible lunes que otros detestan, pero que yo siento como un respiro. En eso, sentí que algo o alguien me tomaba por la espalda, que hizo nublar mi visión. Supuse que era ya muy tarde y que el sol pronto se ocultaría tras la montaña. Repentinamente, la oscuridad se aceleró.

Al despertar, el hombre del rifle me apuntaba a la cabeza.
-¿Qué pasó?- le pregunté, mientras tenía la sospecha de que el hombre no me entendía ni me escuchaba. Al final, antes de dormir, alcancé a escuchar bajo la oscuridad:

-Le dije a ese muchacho que habían lobos cerca.

3 comentarios:

Selina dijo...

Impresionante!! y no se le pasó algo de su vida por delante? bueno, no, me gusta más así, como si fuera un sueño, una lenta modorra... tal vez lo otro ocurra sólo cuando tienes consciencia de que vas a morir... porque no creo que pase cuando te asfixias con un gas, ya que es como entrar en un sueño, no sabes lo que está pasando!... ^^

Kodama San dijo...

Viiissss!! me encantó este corto relato!!!

Priska dijo...

Intrigante e inquietante..
Buen relato..!