martes, 9 de diciembre de 2008

Aquella despedida


En ese instante ignoraba que ese café que bebíamos juntos sería el último. Hacía frío; eran como las seis de la tarde, y debido a mi origen equinoccial, no sabía si aún era de tarde o si ya era de noche. En todo caso no importaba; mañana volvería a casa.

-Quisiera conversar sobre tantas cosas- le decía a mi cabeza. -¿Por qué será que siempre reaccionamos un poco tarde? concluí.

Casi de inmediato recordé todas esas cosas que quise hacer pero de las que sólo me quedaron las ganas: trotar junto al río, caminar a solas por el bosque, caminar sobre el puente. Sólo pude recoger un poco de nieve entre mis manos.

Frente al televisor que estaba apagado, estábamos ella y yo, sin decirnos nada. Las horas transcurrieron. Nunca más nos dijimos nada.

El invierno siguiente supe que su madre había fallecido; hacía tiempo que dudábamos sobre dar un paso hacia adelante. Hace no mucho que decidí dar varios pasos atrás. Ella volvió con su antigua pareja; yo quise volver con la mía pero ya no fue posible.

Hoy hemos charlado por teléfono unas pocas palabras. Algo me advirtió en secreto que ella estaba enferma; me alivia saber que se encuentra reestablecida.

Al volver a hablarnos, la sensación que sentía al charlar con ella ya no fue la misma.


A Leticia

4 comentarios:

Marcelo Dance dijo...

Aunque uno lo intente (y yo en algunas ocasiones lo he intentado) nada vuelve a ser como era (y mucho menos en una pareja).

Las personas cambiamos constantemente. Todo el tiempo.
A veces el cambio es lento e impercetible, otras violento y abrupto...

Uno puede guardar una ilusión con respecto a esa mujer con la que se pudo haber llegado a más, y sin embargo no se llegó. Pero es solo eso, una ilusión. La realidad es otra cosa completamente distinta.
No se puede retroceder. Vamos en una sola dirección...

Muy buenas estas dos últimas entradas.
De haber vivido estas historias, hay mucha valentía de parte tuya al exponer cosas tan personales...

Un abrazo David!

Kodama San dijo...

Pues si, las emociones, en una pareja, que no se alimentan a diario van muriendo con el paso del tiempo y a veces ni nos damos cuenta. Podremos recordar siempre cosas pero ya jamás volveremos a sentir lo mismo.

Un abrazo Nko :D

INSTANTES dijo...

Me queda la duda; que se siente mas .
Que queden cosas pendientes por hacer, o no haber dicho lo que siempre se quiso decir…

Estefanìa dijo...

LAS DESPEDIDAS SON SIEMPRE TAN TRISTES...Y SI LAS COSAS CAMBIAN POR QUE LA GENTE CAMBIA Y LO PEOR ES DARSE CUENTA QUE YA NADA QUEDA...CUANDO DESCUBRIS QUE NADA DE LO QUE HABIA DE LO QUE FUE, NADA DE ESO EXISTE...A DONDE VAN TODOS ESOS MOMENTOS Y RECUERDOS QUE ERAN UNO SÓLO...

SI ESA PERSONA SIGUE POR OTRO CAMINO...ENTONCES NO ES PARA UNO.

BESOS; GENIALES TUS ULTIMOS POSTS.