lunes, 10 de noviembre de 2008

Adictos al dolor


Muchas veces el sentimentalismo oculta una faceta a la que pretendemos oponernos precisamente por buscar el afecto o alguna de sus formas derivadas: somos adictos al dolor, necesitamos del sufrimiento como elemento para el balance de nuestras vidas, a veces como una justificación de la alegría, a veces como el reconocimiento pleno y fundamental de nuestra humanidad. Cuando la desgracia nos es esquiva nos empeñamos en inventar cruentos monstruos que nos acompañen para no estar solos, y cuando estamos demasiado inmersos ya en esa sensación considerada como negativa por los lógicos y tecnócratas de la moral, de inmediato volvemos a buscar a la alegría como el placebo para el día siguiente volver a enfrentar la cotidianidad con valor.

Una venda sobre nuestros ojos es la indumentaria que nosotros mismos colocamos en nuestra cabeza, un sueño es lo que intentamos recordar día tras día para no sucumbir ante la atmósfera de la etiqueta y las buenas costumbres que la abuela tanto se empeñó en defender y la iglesia en amparar... mientras escribo estas líneas un terrible vacío me invade, pero en cuanto miro al cielo no puedo evitar llenarme de esperanza otra vez.


a Adriana

5 comentarios:

INSTANTES dijo...

Coincidentemente hace unos días hablaba de este tema con un amigo; y hoy pienso que hay ciertos estados que se familiarizan concordando en el tiempo.
Es posible que algún astro que produce contacto con los gallos ande cerca…
Abrazos!!

Kodama San dijo...

Sabes qué? tienes toda la razón. Antes yo era así, digo, no sé porqué me empeñaba en buscar cosas que me hicieran la vida "invivible". Ahora las cosas son diferentes, aunque a veces sigo viendo "cucos" donde no hay jejeje.

Un abrazo Nko :)

Anónimo dijo...

jajajajaja te pusieron como testigo de un avistamiento en quito de papel!!!

David Nicolalde dijo...

si, ya lo notè...

caramelo dijo...

lo que llamo la cultura del sufrimiento: occidental, latina, vigente, profundamente desgarradora y consecuente hasta la última lágrima...