De puberto adoraba visitar Solanda. Proveniente de La Alameda, quizás el barrio más solitario de Quito, el contraste era inmenso. Lo admito: las chicas me parecían hermosas, y aunque escuchaba a veces sobre unos tales MKS, Slymers u otras pandillas, era lo de menos. En el parque central había una gran rueda moscovita que por años fue para mí como la entrada a ese lugar, y si bien nunca me hice algún levante por allá, tenía y hasta ahora tengo algunos amigos que viven en la zona, cuyo eje central era la calle J. A veces iba en Solanda-Marín y más tarde (muy tarde) descubrí el Solanda-U Central, cuyo soundtrack de vallenatos hacía incluso ameno mi viaje.
Un pana se emocionó en aquella ocasión que el noticiero Semana Rock de MTV mencionó a Solanda, por un concierto de punk donde Abdalá Bucaram intentó una cacería de brujas para coronar el siglo XX. Hace días escuché que tres muchachos, que pudimos ser mis amigos y yo de aquellos años, murieron abaleados en un confuso incidente. Hoy, Solanda, que antaño fue parte de una gran hacienda, tiene dos supermercados, un estación de metro, varios Tuti, una Pizza Hut y probablemente dentro de poco tenga un Mac Donald´s. Me enteré hace poco que La J ahora se llama José María Alemán.
Hace tiempo que la gran rueda moscovita del parque central se fue, como se fueron quizás también las peladas que nunca me hicieron caso y los Solanda-U Central. Que sea el tiempo quien se lleve nuestros recuerdos y no la violencia.
(Publicado originalmente en la fanpage de Caricato el 20 de agosto de 2024)
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