martes, 2 de junio de 2026

Una ruta y una promesa


Esa mañana
despertó con una leve resaca tras la despedida de la noche anterior: fue el último show junto a su banda, aquella que conformó veinte años atrás junto con Santiago, a quien conoció en aquel colegio de Chillogallo al que llegó desde aquel otro plantel, donde todos los lunes llevaba saco y corbata, donde todos y nadie eran como él.

     Se había enamorado del metal tras una tarde de discos junto con un curioso amigo, que desde Luluncoto lo llevó en un viaje mágico hacia la lejana Escandinava, a través de una autopista de vinilo. Pasó casi nada desde aquel niño que se divertía cantando temas de Menudo y Raphael e inició una colección de cintas de distintas partes del mundo, a ese hombre que caminaba, con las manos en los bolsillos, junto a las vías del tren de la ciudad, ese que hoy emprendía viaje hacia lo desconocido.

     De escuchar casetes durante el preciso instante entre la última luz del día y las primeras estrellas de la noche se convirtió también en una, junto a la banda que soñó en aquel otro colegio donde todos y nadie eran como él pero los sueños se estrellaban contra un inmenso muro, con una salida tan solo para los más Intrépidos, aquellos que habían renunciado a algo. Junto a las vías del tren, en su yegua metálica, Negrita, hoy vuelve a sentir algo parecido a aquello, a la emoción del primer concierto, en aquella lejana kermés, dónde alguno quizás se burló o le llamó nerd, que inmortalizó en aquella foto entre tantas, que pronto formaron un nuevo mural, esta vez de esperanza.

     Los años pasan y los recuerdos quedan, como las canciones. Un largo viaje de altibajos cada presentación en cada barrio, en cada ciudad, en cada festival. Una alegre caja de anécdotas en cada radio, en cada entrevista, en cada nota de prensa una nostalgia futura. Durante el último show se ha dirigido a la gente sin despedidas difusas: "el que mucho se despide pocas ganas tiene de irse". Se ha abrazado con Santiago, el único que le siguió el paso hasta ese día y le ha deseado suerte a Chava, quien le tomará la posta.

     Se ha ido de madrugada; el aire fresco parece mitigar la resaca y el miedo. Tomará viada, descenderá a gran velocidad, cabalgará junto con Negrita hacia nuevos senderos.