lunes, 18 de marzo de 2024

Sandra

Caminábamos por las calles,
A veces de la mano,
A veces divagando.
Imaginando muy poco, quizás,
este mundo del presente que era mañana entonces.
Aún escucho a dos pasos de nuestra escuela
(donde todavía vivo),
el eco de nuestros gritos, 
cuando todos callan y no hay un solo auto o una sola nube.
Cuán lejos estaremos ignorando el uno del otro,
cuán cercanos peor aún.
El árbol donde meditabas a solas,
¿lo habrán podado ya?
Escucho cual espía una lejana conversación nuestra, 
en la radio de nuestros recuerdos.
¿Los chicos de hoy,
serán como los chicos del mañana?
A veces el azar es el destino disfrazado de corazón,
nos empuja cual si estuviésemos siempre a punto de caer. 
El árbol donde meditabas a solas,
¿lo habrán talado ya?
Aún escucho a dos pasos de nuestra escuela
(donde viviré quién sabe hasta cuándo)
el eco de nuestra despedida,
cuando todos los autos han llegado a casa y las nubes siguen en su guarida.
A veces el corazón es un destino disfrazado de azar,
sin un 'Control Z' incluído. 
Caminamos por las calles,
A veces divagando,
A veces a solas.


martes, 30 de enero de 2024

El Club

Transcurría el año de 1996: está oscuro, hace frío… Nah, mentira… Enero de 1996: el presidente de la República es Sixto Durán-Ballén, hay MTV gratis y en Sudamérica se bailaba “El santo cachón”… Bueno ya. Era una tarde de marzo de 1996: yo, un adolescente puberto y espinilloso, me había apuntado en el Club de Periodismo del colegio Montúfar, que para entonces ya estaba en franca decadencia —la imprenta del colegio llevaba años embodegada, y apenas se hacía un periódico mural—. Nos habían dicho que por el Día del Periodista habría una reunión en el Salón de la Ciudad del Municipio. Fue la ocasión propicia para junto con mi camarada Luka Stronzy, perearnos de clases.

   Asistimos: un tipo ya grande interpretó un tema dedicado a la ocasión; decía más o menos: «Cuando era estudiante/soñaba ser periodista/y aunque a veces faltaba a clases…» que al Luka y a mí nos causó mucha gracia. El evento fue organizado por el Club Intercolegial de Periodismo, de la entonces Dirección Provincial de Educación de Pichincha. Tras los discursos que no recuerdo más, y antes de salirnos del evento de manera abrupta para buscar cosmos donde ir a jugar, recuerdo que conocí a unas chicas del colegio Cardenal De la Torre, a quienes deseé volver a ver algún día, y a una chica, que creo se llamaba Mariana o algo así, a quien volvería a ver dos meses más tarde en la Casa de Benalcázar, en una reunión a la que no recuerdo cómo llegué (me parece que el «Prieto», coordinador del club del Montúfar, nos había sugerido asistir, pero sólo acudimos él y yo). Esa noche me reencontré con Jorge Pasquel, quien fue compañero en la escuela de mi hermano mayor, y hermano de mi compañera Silvia Pasquel (nombre similar al de una actriz mexicana). Resulta que el Jorge era poeta y esa noche declamaba. Fue él mismo quien me habló de cierto grupo de personas que se reunían los sábados, en el Círculo de la Prensa, ubicado frente al en ese entonces Centro Comercial San Agustín, años después derrocado y convertido en plaza.

   Al principio, las reuniones eran los sábados por la mañana, la excusa perfecta para no estar en casa ni tener que ayudar a la limpieza de fin de semana. Alguna vez me había hecho de un ejemplar del periódico Correo Estudiantil; me propuse escribir también ahí. Luego conocí a los otros chicos: los ñaños Bucheli (Adriana, sobre quien escribiría varias veces y Xavier), Emperatriz (mejor conocida como Emperita, e hija de la coordinadora del Club, cuyo nombre siempre se me escapa), el Prieto, la Gina, la Vivi, Elizabeth, Graciela, Fernanda, Gaby, Geovanna y otros que no recuerdo, y un man que tenía ojos medio gatos y siempre andaba de terno, quién me enteré falleció años después. ¡Ah! También el man a quién presté mi cassette del Unplugged de Nirvana para no devolverlo nunca más. Eran de varios colegios: Anderson, Montúfar, Amazonas, María Angélica Idrobo, Cardenal De la Torre, ATCH, Consejo Provincial, Emilio Uzcátegui, Quito, UNE, Espejo, entre otros. Ese año gané un segundo lugar en un concurso de poesía por el Día de la Madre: el premio, otro libro de poesía, que perdí esa misma tarde en un parque de Solanda.

   Para el período lectivo siguiente, otro 'lechero' y yo rendimos el examen de admisión para el Club de Periodismo de El Comercio; tiempo después nos llegó la invitación al colegio para formar parte de esa asociación. Por alguna razón, el rector de nuestro plantel (que nunca estaba allí) no confirmó nuestra presencia, y tiempo después me enteré que habían recibido a otros dos tipos de Físico-Matemático que no tenían nada que ver. Enfadado por eso y con la esperanza de volver a ver a Elizabeth (y a la Adri, me gustaban las dos), volví a asistir al intercolegial de la Dirección Provincial en noviembre, solo que esta vez las reuniones no serían más en el Círculo de la Prensa, sino en el colegio Quito, trasladándose luego al Gran Colombia y al Montúfar para volver de vuelta al Círculo, esta vez por las tardes. En 1997, el club ya no me pareció el mismo de 1996, aunque farreamos mucho más. Por ahí hice unos dibujos, me ilusioné con otras chicas y me porté como un holgazán. Sin embargo, fue mi primer contacto con el mundo de la comunicación social y la primera señal de mi posible vocación. A todas las personas que me acompañaron en esa etapa de la vida las recuerdo con cariño y nostalgia, aunque ya he olvidado varios de sus nombres.

   Dejé de asistir al club a inicios de 1998, cuando tuve que destinar el sábado a la premilitar.


miércoles, 8 de noviembre de 2023

Brisa

 Los días y noches atraviesan mi corazón y el de la humanidad,

arrojándonos a sueños que a veces son más miedos que anhelos.

El cansancio nos recuerda nuestra fragilidad,

mientras en algún sitio de nuestro interior todavía ansiamos llegar a algún lugar,

sin saber cuál,

pero que podamos llamar paraíso.

La luna,

que errante para todos nos regala su suave luz,

es el farol que nos recuerda que no importa la oscuridad:

jamás será demasiado oscuro mientras exista una luz.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Jonas y Martha

Hay sueños condenados a no hacerse realidad. Historias que jamás verán el sol, seres que nunca existirán.

Libros que nunca llegarán a ningún estante.


domingo, 10 de septiembre de 2023

Siempre dices adiós

 Nos despedimos siempre aunque no vayamos en realidad a ningún lugar,

Imaginando remotamente que moriremos al decir "cuídate".

Nos decimos "buenos días" sin sospechar que podría anochecer a la mitad del día dando todo por hecho.

Nos soltamos y dejamos en libertad ignorando la jaula del mundo y nuestra jaula interior,

mirando al sol desde el jardín como si pudiese caber entre los dedos.

Nos despedimos siempre aunque no vayamos en realidad a ningún lugar,

Imaginando que la noche no nos arrebatará al decir "hasta mañana".

Nos despedimos siempre aunque no vayamos a ningún lugar,

sin sospechar.

Nos despedimos aunque no vayamos a ningún lugar.

Nos despedimos en ningún lugar.

Nos despedimos.

lunes, 4 de septiembre de 2023

[Ruido]

No dejes que me pierda pensando en ti,

mientras escucho una canción triste 

devorado por el insomnio.

No dejes que me extravíe,

cómo cuando era un niño en La Alameda pero la casualidad me regresó de la oscuridad.

No dejes que mi vida se convierta en una espiral sobre mí mismo,

Mientras escucho otra canción triste y me imagino bailando contigo, cuando ni siquiera sé bailar.

Mírame en aquellas palabras del pasado, en aquellas que solo tus perras y mis gatos saben descifrar.

Vuelve a escuchar mi voz cuando el ruido se haya ido.

sábado, 26 de agosto de 2023

Dibujo de una tarde

El sol brillaba todavía con un suave resplandor, mientras éramos como estrellas cercanas pero ocultas por nubes.

Dibujabas un soldado del destino en carboncillo y polvo, mientras yo permanecía distraído en alguna veleidad.

Te miré y tus ojos entre alegres y tímidos parecían conectarse a mí; me entregaste al soldado impreso de mil y ninguna batallas que aguardaría en algún baúl, mientras me perdía de tu mirada y tus palabras, durante el ocaso del sol.

Hoy somos gotas de lluvia que el cielo aún arroja mientras brilla el arcoiris tras alguna tormenta.

En algún sitio del mundo la guerra no ha dejado de existir. 

viernes, 4 de agosto de 2023

31.12. 99

Te recuerdo:
Era el fin de un milenio y no me dijiste nada.
Nunca más nos tendríamos el uno al otro, excepto por la casualidad.
Pudo ser algo pero pudo más el silencio.

lunes, 10 de julio de 2023

Fantasmas

 Apareces como luz,

en un día en que no sabes si estará despejado o nublado,

mientras te preguntas si aún estás dormido o despierto,

y si será tu voz,

o el susurro del viento.

miércoles, 3 de mayo de 2023

Luna del Sur

Mi barco naufragó en algún sitio del fin del mundo,

donde las sirenas moribundas confirman a los perdidos que sí existen.

El cielo parecía el de un día de invierno,

cuando el tiempo parece detenerse como un niño,

que de camino a casa se pone a dar trampolines.

Jamás escribiré un libro o seré un pirata famoso;

nunca empuñaré una espada, más que en sueños.

He llegado al fin del mundo...

¿Quién ha dicho que he llegado?

Los caminos del universo son infinitos.

martes, 25 de abril de 2023

Celine Reuter

Te amé,
como se ama aquello que no se conoce,
como quizá la gente ama a Dios y sus ángeles,
o aquello que supone jamás podrá tener.
Imaginé tu voz,
como imaginaba el bosque mientras habitaba en el desierto,
o imaginaba el mar mientras vivía en la montaña.
Como supones es el otro lado del mundo,
o el cielo.
Y te amé,
como el anciano amaría quizás una máquina del tiempo,
que lo traslade a sus tardes de niño o sus noches de adolescencia,
o el cuerpo adolorido el descanso,
e imaginé tu voz,
cómo aún imagino la mía.

sábado, 4 de marzo de 2023

Una flor en España

Mañana moriré, 

O quizás algún día;

Como las flores al atardecer,

Que miras por la carretera.

Las ciudades se vuelven de humo,

Los pueblos son como árboles que arrojan hojas al viento,

que a veces crujen con los pasos de los caminantes.

Mañana será ayer y hoy habré querido volar sobre el tiempo y los pensamientos de la gente,

pero no podré y simularé haber conocido a todos a través de unas cuantas palabras.

Los colores se abrazarán y darán vida a mil formas nuevas, que construirán nuevos caminos.

Mañana renaceré o quizás más tarde, aún no lo sé;

Todavía no he caminado hacia la playa donde aguarda la canoa,

que me devuelva a la tierra de los molinos de viento.


miércoles, 31 de agosto de 2022

Androi_d

Te miro y hablo siempre al final de algún lapso,
cuando el mundo juega a acabarse;
Durante la resaca de alguna pascua o el humo de los harapos que no terminan de quemarse.

Vives junto a la autopista hacia la oscuridad,
como los árboles que parecen caminar junto a la luna;
vives en algún sitio de mi alma,
donde los sueños se bifurcan y se vuelven fucsias y marrones.

¿Soy acaso una nube,
que se vertirá en forma de lluvia sobre el asfalto,
simulando un eclipse total de sol?
¿Eres acaso esa voz,
que escucharé desde el fondo del mar?

domingo, 14 de agosto de 2022

Un ciclo sin fin

Cada domingo se siente el final de algo, 
como si las montañas estuviesen por despejarse de su velo glacial; 
una especie de puente entre la vida y la muerte, 
entre la palabra y el silencio. 
Suelo andar junto a la carretera en cada fin de feriado, 
contemplando a los ansiosos por volver a su rutina. 
Siempre camino, alrededor de las 17 y las 18, 
bajo los últimos rayos de sol del día; 
escucho el crujir de las hojas muertas, 
para recordarme que seguiré vivo.

jueves, 28 de julio de 2022

Para no perder el rumbo

Duermes,
bajo nubes distantes que atraviesan océanos,
Océanos y pensamientos,
Pensamientos y sensaciones.

Palabras como rayos de arco iris sin principio ni fin,
En las orillas invisibles donde los duendes tejen sus fortunas,
Y nuestros sueños se desvanecen en el horizonte.

sábado, 19 de febrero de 2022

Sintigo

Soñábamos con conquistar el mundo.

Soñando despiertos a veces,

Atravesando los mares en barcos de papel.

Jugando su juego, ganando y perdiendo casi siempre.

Procrastinando a veces, 

reinventándonos a borrones.

Recibiendo por pago a veces una sonrisa,

de aquellas que a veces no tienen cabida en el paraíso capitalista.

A veces confundidos entre el tumulto y empujados, pero vueltos a levantar.

A veces de regreso,

preguntándome inútilmente si pude hacer algo más,

Solo me dejo arrastrar por el horizonte,

cabalgando sobre la ola imaginaria que tras la inmensa noche,

quizás me muestre tierra a la vista.

viernes, 18 de febrero de 2022

Bruja


La conocí hace años, en un festival infantil de talentos; mi escuela representaba una obra de teatro sobre un circo, donde aparecí disfrazado de mono, con un disfraz que antes fue de otro animal y que mi tía tuneaba según la ocasión. Recuerdo que la vi sentada junto a los demás niños, y que me miraba fijamente. Sus ojos eran como uvas brillantes, y por algún motivo creí que su mirada —y su risa— eran solo para mí.
    
    Minutos después, tras nuestra segunda función, al subir el telón salí ilusionado creyendo que la vería de nuevo; pero sus ojos ya no estaban, y en su lugar, brillaban los ojos anónimos de alguien más, que quizás olvidaría con los años, como seguramente sería olvidado por esos primeros ojos que extrañamente se posaron en mi alma, como cuando miraba un programa interesante en la tele. 

    Sin embargo, más tarde su mirada regresó, pero esta vez sobre el escenario, mientras a la delegación de mi escuela le tocaba ser público: apareció cantando una canción en otro idioma que solo cachaba de la radio, en tanto sus ojos miraban esta vez hacia todos y hacia la nada.

    Durante años, aquel suceso se fue perdiendo en la memoria, que se fue vaciando y llenando de otros recuerdos, así como de imágenes y canciones. Una tarde, el Alejo, mi mejor amigo, quedó en presentarme a su nueva novia: estaba enamorado hasta el cogote.

    —Andrés, ella es Silvana.
    —Encantada. Momento... ¿No eras tú el de traje de mono, que en una obra anterior había sido de canguro? También te vi en aquella ocasión. ¡El traje era tan curioso, no podía dejar de mirarlo!

A Satrina Tyr

domingo, 13 de febrero de 2022

El castillo

El mar abrió los ojos tras la dulce noche,
Donde entre sábanas de seda abrazaba al horizonte tibio,
Mientras soñaba con el mundo,
armando rompecabezas de peces y gentes de los puntos más remotos.
Despertaba y se agitaba de vez en cuando para mirar a la luna,
Y sacudir con templanza a algún solitario navegante.
El mar ha vuelto,
Y su suave espuma se lleva tu nombre hacia el infinito,
Ese que susurro a una caracola,
Esperando como respuesta tus latidos.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Los años por venir

Tú,

Viento frío del atardecer.

Rayo sereno entre la árida jornada y la oscura tormenta,

Haces en mi vida un espacio donde la ternura y el deseo provocan un torbellino.

Noche de luna abrazando mi alma,

Haces que el universo entero quepa en mi corazón.

martes, 27 de julio de 2021

Interludio

Ella era como una tarde entre la lluvia y la noche.

El sol.

Aquel sol del atardecer y de la madrugada.

Ese que abriga el alma y desgarra la piel.

El sol.

Reflejándose en el rocío de la yerba.

Era como las estrellas,

bajo un cielo de verano.

Esas que se ocultan durante el resto del año.

Las estrellas,

ese destino lejano.

Ese instante entre sus labios,

todos los instantes,

todas las estrellas,

el sol.

Era como la tarde entre la lluvia y la noche.