—No entiendo, ¡se supone que salvé al equipo!
Esperaba al menos un «gracias». De no haberme arrojado sobre el balón, cuál soldado sobre una granada para salvar la vida de todos en heroico y desinteresado sacrificio, el gol sería inminente. Tenía seis años, iba en Primer grado A y el partido contra Segundo B iba empatado casi al final del partido, unos minutos después de ingresar.
—¡Es que solo el arquero puede coger la pelota con las manos, y tú eres defensa!
4 comentarios:
XD
Te lanzaste a lo higuita
Jajaja Ganaron o perdieron finalmente?
Jejeje, por algo me mandaron a la cresta :D
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