lunes, 3 de diciembre de 2012

Una historia sobre mí


Un día como hoy, hace 16 años, recuerdo que me declaré por primera vez a alguien. Estaba muy nervioso; eran Fiestas de Quito, llevaba el uniforme de parada del Colegio Montúfar, y por casualidad, me la había encontrado en uno de esos desfiles ridículos de Quiteña Bonita. Me gustaba desde hace varios meses atrás. La susodicha me dijo que no. La recordé durante algunos años. Siempre me pregunté donde vivía. Alguna vez me pasó un número telefónico, pero lo perdí; en ese entonces no teníamos celular. No sé si la quise en verdad; supongo que fue una de esas ilusiones típicas de adolescente. Recuerdo, que me parecía la más hermosa entre todas las chicas. Hasta el año siguiente, mantuve la esperanza de ser su pelado. La última vez que la vi, solo me dijo adiós. No volví a verla. Ni siquiera en facebook. Ni siquiera en la calle. A veces, soñaba que me daba su número. En una ocasión logré anotar el número completo, pero cuando marqué, y pregunté por su nombre, me dijeron que estaba equivocado. Seguramente ya no la reconocería. Tal vez me vio alguna vez en la calle, pero no se animó a acercarse. Alguna vez creí verla de camino a la Universidad; al acercarme, noté que estaba con alguien. Luego, me di cuenta de que estaba confundido. Quizás ya es mamá. Quizás ya se divorció, y se volvió a juntar con alguien. Quizás esté muerta. Quizás, con el tiempo, volveremos a coincidir. No sé cuando ni donde. Quizás, en este preciso instante, ella escribe una historia sobre mí.

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